Artículos y Reportajes

Autor
Alex Navarro
¿Qué es un Clown?

El payaso es un creador, un provocador de risa, sensaciones y emociones. El payaso nos hace reír, sentir y reflexionar con su visión del mundo y sus intentos de posarse por encima de sus fracasos. Nos muestra su vulnerabilidad sin tapujos. Es el niño que todos llevamos dentro, que no tiene tabúes, que disfruta jugando y que quiere ser como los adultos aunque nunca pueda conseguirlo.

Lo que el payaso busca (su principal motivación), es ser amado; quiere que el público lo ame, quiere que sean sus amigos. Siempre intenta parecerse a los demás, pues cree que así lo aceptarán y lo amarán... es como un niño que quiere ser adulto.

Los niños entre 1 y 3 años son 100% clowns; podemos aprender mucho de ellos, pues tienen el "timing", la ingenuidad y algunas de las más importantes consignas básicas del clown de forma natural, de hecho, desde mi punto de vista, el clown viene del niño. Os pondré algunos ejemplos:
1. Quieren ser amados por sus padres y en general por el mundo entero (el clown por el público)
2. Quieren ser como los adultos y tratan de imitarlos (el clown hace lo mismo, desea integrarse e intentara parecerse a la gente "adulta y normal").
3. Son espontáneos y no tienen sentido del ridículo.
4. Expresan sus emociones a tope y pueden pasar instantáneamente de una a otra.
5. Si un niño de esa edad está, por ejemplo, golpeando con un juguete un mueble, parará un momento para mirar a su papá o mamá (compartir con el publico); si sus papás se ríen, buen rollo (éxito), eso significa que hay que seguir golpeando el juguete; si no ríen (fracaso), hay que golpearlo con más fuerza o bien buscar otra vía, quizás ir a golpear otro mueble, o golpear el mismo mueble con otro juguete. Los niños siempre que hacen algo, miran al adulto para compartir y buscar su complicidad, y su actitud después de mirarlo dependerá de la reacción del adulto.
6. En general, si los riñes no se defenderán, a lo sumo llorarán o se sentirán en evidencia, pero seguramente se vengarán más tarde, quizá con su actitud hacia ti, o quizá haciendo una trastada mayor aun. (El clown no se defiende ante un ataque y menos de la autoridad, pero luego puede vengarse).
7. Son tremendamente curiosos y cualquier cosa puede sorprenderlos y alucinarlos (capacidad de asombro).
8. Si les regalas un juguete carísimo pueden sacarlo de la caja, dejarlo a un lado, y pasarse horas jugando con la caja y el envoltorio (el mundo al revés).

Podría continuar pero pasaré a relataros un par de anécdotas de mi hija cuando tenía 16 meses, la cual, a tan temprana edad, realizó de forma natural algunos gags clásicos, como cualquier niño, claro.

Donde vivíamos en ese momento había muchos olivos y el suelo estaba lleno de olivas. Fuimos a dar una vuelta y ella empezó a recoger olivas hasta tener sus dos manos completamente llenas; entonces se le cayó una oliva y al agacharse para recogerla se le cayeron varias, me miró e intento de recogerlas de nuevo y se le cayeron otras, y así una y otra vez. El otro gag fue en casa. Teníamos varios globos por el suelo y le pedí que me trajera uno; fue totalmente decidida a coger uno, pero antes de llegar a cogerlo sin querer le dio con su pie y el globo avanzó; me miró sorprendida y lo volvió a intentar varias veces y siempre le pasaba lo mismo. Era de risa total.

A lo que ibamos...
En sus orígenes (me remonto a la historia más inmediata y al payaso que todo el mundo conoce, el de nariz roja), el payaso nace en el circo y es este un payaso (llamado Augusto), ingenuo, torpe y estúpido, al que todo le sale mal. Su contrapunto es el clown de cara blanca, el cual representa a la autoridad y que es elegante, serio, y poco amigo de bromas. El Augusto siempre arruinará el número que el clown de carablanca trata de hacer. Llegará tarde, o demasiado pronto, o armará un lío con cualquier cosa. Si tocan una pieza musical, el Augusto siempre se equivocará, desafinará, o irá a destiempo. A pesar de ello, en general, el Augusto siempre gana, es decir, siempre arruina lo que el carablanca trata de hacer y siempre acaba perseguido por este. En su origen el clown era multidisciplinar, o sea, que además de ser payaso solía ser acróbata, músico, malabarista, etc. De hecho, gran parte de los payasos de circo empezaron siendo artistas de otras especialidades, y al hacerse mayores y no poder realizarlas acababan convirtiéndose en payasos.

Actualmente el clown ha cambiado y se ha especializado más en la parte cómica. Ya no existen tanto los clowns multidisciplinarios como antiguamente, aunque haberlos, haylos. El clown actual no tiene las mismas características que el clown tradicional (aunque puede tenerlas), en general, según mi parecer, se ha tendido ha mezclar el clown y el bufón. Es decir, el clown de hoy no tiene porque ser específicamente ingenuo por ejemplo, puede ser inteligente e incluso tener un poco de "mala leche".

Podriamos decir que el clown tradicional trabajaba con arquetipos más universales como el tropezón y el "quiero y no puedo", y el actual incluye, además de estos, más arquetipos psicológicos y juega más con las emociones del publico, proponiendo también situaciones cotidianas con las que el publico se identifica.

En general, la mayoría de los verdaderos clowns pueden ser buenos actores, pero para un actor puede ser más difícil ser un buen payaso. Lo que no implica que no los haya. Esto es así porque el registro de un payaso es muy diferente al de un actor. El payaso no interpreta lo que le pasa, lo vive y reacciona a cualquier impulso externo. No está encerrado en un mundo de fantasía (para el clown no existe la cuarta pared como en el teatro convencional), vive en un mundo real que comparte con todos. Como dice de manera magistral Claret Clown: "La cuarta pared en el payaso está detrás del público". Yo lo que siento cada vez que salgo a escena o a donde sea como clown, es como si me conectara con una frecuencia o una dimensión que siempre está ahí: la dimensión donde habita el payaso.

Un payaso no es un actor, un payaso es un payaso. Un actor puede componer un personaje a partir de ciertas consignas dadas por el director o por la obra que esté interpretando, aunque no tengan nada que ver con su propia personalidad. Pero el payaso existe ya dentro de uno, es uno mismo. Como dijo Roberto Benigni: "El actor inventa o interpreta un personaje, mientras que el payaso encarna el suyo propio". Se trata de observarte, de ver como te mueves, como reaccionas, que tics tienes y entonces llevarlos al límite, a la locura. En cierta forma el clown se basa en tu propio ridículo. Puedes tener diferentes tipos de clowns ¡¡¡tantos como personalidades en tu interior!!! Pero a pesar de ello habrá uno de ellos que será el predominante, el más parecido a lo que somos. Además, actualmente no se escriben obras para clowns, los clowns son siempre los creadores de sus propias obras.

Hay payasos y payasitos... no basta con maquillarse, ponerse un disfraz de ropas amplias de colores, una nariz y hacer muecas para ser payaso. Las sonrisas de plástico no sirven, han de ser auténticas. Hay muchos vendedores de globos, maquilladores de niños, animadores de fiestas infantiles... pero ser un verdadero clown es mucho más que eso... Un verdadero payaso es aquel que no actúa, sino que es, que no se esconde tras la mascara del maquillaje o la nariz (si es que lleva maquillaje o nariz). Para ser un verdadero payaso ha de ser honesto, desnudarse (metafóricamente hablando, o literalmente, como Jango Edwards), delante de su público, tener una visión cómica de las cosas, "timing", mirar y ver, escuchar, estar atento, aprovechar todo lo que ocurre a su alrededor, tener intención, ser claro, no pensar sino accionar, invocar, evocar, provocar. Como dijo Dario Fo: "Creer que se es payaso por ponerse una pelotilla roja en la nariz, un par de zapatos desmesurados y aullar con voz aguda, es una ingenuidad de idiotas".

El ser payaso no se aprende, está dentro de cada uno de nosotros, es tan solo cuestión de dejarlo salir, de desaprender lo aprendido, de desprendernos de las murallas que hemos edificado para protegernos, de derrumbar las máscaras que nos hemos ido poniendo con lo años y dejar aflorar al niño que todos llevamos dentro y abrir la puerta a la locura interna.

Hacer cursos con buenos maestros puede ser de gran ayuda para encontrar nuestro clown, pero la técnica sin haber conseguido liberar tu clown, es como comparar una flor de plástico y una natural. Un buen maestro te ayudará en primer lugar a que tu clown salga afuera y después, si te es necesario, la técnica (tempo, consignas básicas, etc.).
De los maestros con los que yo he trabajado destacaría dos por su gran pedagogía y corazón: Michell Dallaire y Eric de Bont
Alex Navarro
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Reproduzco a continuación un texto que me gusta mucho. Es de mi compañera que también es payasa.
... ¿Por qué soy payasa?
Mi teoría es simple... ¡nací así! Yo nunca he sido de esas personas que se sientan a esperar que el mundo venga hacia ellas, por eso empecé a trabajar en la calle. Quería aprender de la manera más inmediata. Quería ver, escuchar y sentir la reacción del público, tomar riesgos y descubrir el arte de hacer reír a la gente. Eso fue hace quince años. Durante ese tiempo el verdadero trabajo ha sido desaprender todo lo que aprendí.

Los payasos no son personajes, son personas, los más humanos de los seres humanos. Entonces, naturalmente, el reto ha sido integrar la técnica tan profundamente dentro de mí que ya no soy consciente de utilizarla. Esto me libera de toda reacción "estándar" y me da poder para encontrar siempre nuevas y espontáneas reacciones al sinfín de situaciones y acontecimientos con que me topo en la calle.

Mi filosofía es sencilla: cuanto más me divierto, más se divierten los demás. Si yo estoy preparada para jugar, si dejo que mi cuerpo entre en los juegos del ritmo y la exageración, si permito a mis emociones fluir en juegos de expresión y comunicación, si abro mi corazón a la risa, y si sobre todo soy honesta, entonces el público jugará conmigo de buena gana. Y ése es mi propósito, crear un círculo mágico en medio de la selva de hormigón donde todos puedan ser un poco más humanos, donde todos puedan admitir que ellos también son ridículos de vez en cuando.
Caroline Dream.